Los factores de crecimiento son proteínas que regulan el nacimiento, crecimiento y multiplicación de las diferentes células del cuerpo. Además regulan el proceso de reparación y cicatrización de los distintos tejidos. Son los responsables de reparar un tejido y dejarlo de la forma más parecida al original.
Actualmente el mejor sitio de donde obtenerlos es de la sangre del propio paciente; concretamente de las plaquetas que, además del proceso de coagulación, se encargan de iniciar la cicatrización liberando los factores de crecimiento.
Así pues, el uso de dichos factores de crecimiento (FPC) en tejidos de difícil cicatrización como hueso, cartílago, tendones músculo … permite mejores y más rápidos resultados de recuperación. Casos como epicondilitis, tendinitis rotuliana, reconstrucción ligamentosa (ligamento cruzado anterior p.e.), suturas meniscales, desgarros musculares, tendinitis de hombro… se beneficiarán de sus efectos.
Especialidades como la ortopedia y traumatología, la cirugía maxilofacial e implantología dental, la cirugía plástica, la dermatología, la medicina estética, la veterinaria se sirven de los FPC.
Una vez el especialista determina la aplicación de FPC, se toma una muestra de sangre y bajo condiciones estériles se realizan unas centrifugaciones hasta obtener un plasmá rico en plaquetas, proceso que tarda unos 90 minutos, y posteriormente pasará a activarse con un preparado cálcico para poder ser infiltrado en la zona y del modo requeridos.
Generalmente se realizan unas 3 infiltraciones separadas entre ellas unos 7 días y, según el resultado, que suele aparecer a la semana después de la 1ª infiltración, se estudian la necesidad y/o periodicidad de posteriores aplicaciones.

